En el origen, esta colección reunió dos libros en un mismo volumen. De un lado, un autor argentino; del revés, uno latinoamericano. Ambos contemporáneos. Así se sucedieron seis obras en tres volúmenes. A partir del cuarto, las entregas se desdoblaron. Argentinos y latinoamericanos se suceden ahora en el marco de una misma colección, dedicada a la ficción actual del subcontinente.

Divertimenta

Jesús Morales Bermúdez

Acerca del autor

Jesús Morales Bermúdez nació en 1947 en la vieja ciudad colonial de San Cristóbal de las Casas (Jovel para quienes quieren acordarse de su pasado prehispánico) y forma parte de esa especie de escritores –hoy en vías de extinción– que aceptan, con cada libro, un reto nuevo. Divertimenta es una sorpresa más para sus lectores antiguos, para quienes conocen el trabajo de su autor a través de obras como On o t'ian. Antigua palabra. Narrativa indígena ch'ol (1984) y Memorial del tiempo o vía de las conversaciones (1986), de corte más cercano a la monografía etnográfica, dadas sus ansias de reconstruir el panorama de la narrativa oral ch'ol. Con Divertimenta, el autor cortó las amarras –ya algo roídas– que todavía lo ligaban a una especie de "etnografía" literaria. Sus sesenta piezas configuran un abanico de microrrelatos en los cuales la invención narrativa, libre de tareas documentales o didácticas, se funde con la poesía.

Sobre el libro

"Pretendía Delia deglutirlo todo. Doquiera caminaba, consigo un tecomate de agua, sin imaginar que años adelante sería industrializado su pequeño vicio en empaques desechables. Luego de una juventud abundante en bailes, en socorridos escarceos, un golpe súbito de hastío la decidió a abandonarlo todo y recluirse en un convento. Encontró la paz en la práctica de su vocación contemplativa. Hasta cuando los tiempos, las variables de la teología la obligaron a un práctica conventual pero fuera del convento."

Presentamos en esta oportunidad, por primera vez en la Argentina, Divertimenta, libro del escritor chiapaneco Jesús Morales Bermúdez. Las peculiaridades de su vocabulario y sintaxis –reseñadas por Martin Lienhard en su presentación– nos movieron a realizar una edición anotada. Y segundo: las notas que acompañan Divertimenta son de dos tipos. Unas ofrecen informaciones acerca de mitos y leyendas, usos y costumbres. Las otras son de vocabulario. Para confeccionar estas últimas, hemos recurrido a la vigésimo segunda edición del Diccionario de la lengua española (RAE, Buenos Aires, 2001) –la que teníamos a mano– y al Diccionario de mejicanismos de Francisco J. de Santamaría (México D. F., 1992), superior por mucho a aquél, por sus inexactitudes, pero también por el evidente gozo que le produce a su autor la titánica empresa que acomete. Y tres: desde ya, el noterío puede obviarse. La sonoridad a selvas vírgenes y valles fértiles que rezuman las distintas variaciones de esta delicada música de cámara es lo único que importa.