Primera colección y columna vertebral de El 8vo. loco. Su objetivo: reeditar de manera rigurosa primeras ediciones y devolverlas a la circulación acompañadas por una serie de textos (estudio preliminar, semblanza biográfica del autor, listado bibliográfico completo, etc.) que operen una reubicación de obra y autor dentro del canon de la literatura argentina actual.

Enrique González Tuñón nació en Buenos Aires en 1901. Fue antes y sobre todo, periodista, al punto de que César Tiempo (seud. de Israel Zeitlin) lo consideró renovador del estilo periodístico nacional. Fue cuentista, guionista de cine, escritor de tangos, sainetes y folletines y dramaturgo. Murió –víctima de la tisis– en Cosquín (Córdoba), en 1943.
Al igual que Roberto Arlt y Nicolás Olivari, Enrique González Tuñón dedicó gran parte de sus días a la labor periodística. De ésta nacieron –entre otras– las dos colecciones de cuentos que, con orgullo, presentamos en esta oportunidad. Por ellas desfilan sucuchos de mala muerte, fondines roñosos, escritores hambrientos y también malandrines, en general de buen corazón. En una época en que Buenos Aires se modernizaba para beneficio de algunos y detrimento de muchos otros, la literatura de Enrique González Tuñón le dio visibilidad a una serie de personajes, ambientes y situaciones cuya novedad residió en su carácter social y simbólicamente marginal, así como también en la mirada –grotesca– a través de la cual fueron captados.
La inclusión de El tirano… en el presente volumen tiene como único objetivo evitar la pérdida de un texto publicado por Manuel Gleizer en 1932 y jamás reeditado. De humor cáustico e hilarante a la vez, sorprende por su desenfado (siempre irónico) al retratar las desgracias de una tierra gobernada de facto por un "Buen Tirano", identificable tanto con Rosas como con Uriburu como con cualquiera de los que se sucedieron a partir del primer golpe militar de la historia argentina. Casi una obra de teatro por la absoluta preeminencia del diálogo, el designio de no caer en las sendas trazadas por lo políticamente correcto le confiere a este texto vigencia, al tiempo que le permite poner sobre la mesa varios puntos incómodos acerca de las características de los gobiernos populistas.