Reseñas, artículos, notas, entrevistas. Esto se dijo de los libros de El 8vo. loco. Esto opinaron nuestros autores.
Dos autores, un argentino y un paraguayo, y una muestra de narrativa contemporánea.
Por Rodolfo Edwards Revista Ñ | 03.10.09
Insurgencias del recuerdo, libro de cuentos del escritor paraguayo Catalo Bogado Bordón y Muñecas 970, tercera novela del argentino Mariano Fiszman fueron editados en un solo volumen en un ingenioso formato, dispuestos a modo de "cara y cruz". En Insurgencias del recuerdo, Catalo Bogado Bordón nos muestra un panorama dantesco de la historia del Paraguay, un país fatalmente signado por gobiernos autoritarios. Los cuentos se basan en hechos ocurridos en distintos momentos de la historia paraguaya. Episodios recientes como el feroz incendio que destruyó el supermercado Ycuá Bolaños el 1o. de agosto de 2004, dejando centenares de víctimas, son ficcionalizados por Bogado Bordón en tono de docu-drama: "Instintivamente corrió haca la entrada principal y subió la escalera que conducta al primer piso: pero los escalones estaban llenos de cuerpos agonizantes, asfixiados por las llamas y el humo" ("Crónica de un sobreviviente del Ycuá Bolaños"). Valiéndose de fábulas y viñetas de denuncia, Bogado Bordón ilumina las zonas más oscuras de su patria, quita el velo a cuestiones que otros prefirieron olvidar.
Dando vuelta el libro nos encontramos con Muñecas 970. La novela nos sumerge en una peculiar pesadilla urbana, mezclando realismo mágico con cine catástrofe. En el barrio de Villa Crespo hay una casa en la calle Muñecas 970 que, después de uru tremenda tempestad que deriva en una inundación descomunal, se desprende de sus cimientos y comienza a flotar al garete por las calles de Buenos Aires. El hablante de Mariano Fiszman oficia de guía de turismo en medio del desastre. Minuciosos inventarios de "posesiones" de una clase media venida a menos delatan descarnadamente uno de los tantos rostros de las últimas crisis sociales argentinas: "En un baúl de madera de pino y manijas de soga todos los cubiertos y los utensilios de cocina de la casa, la bijouterie, los picaportes, despertadores, candelabros, adornos, su radio portátil. En el texto hay fuertes dislocaciones en el tono narrativo y Fiszman pasa sin solución de continuidad de una entonación coloquial, casi lunfardesca, a una lengua interferida por la ciencia ficción, el montaje surrealista y el absurdo.