
Carne en Ñ - 07-11-09
Título: Urbano y radical
Autor: Susana Rosano
Medio: Suplemento cultural Ñ - Diario Clarín
Fecha 07-11-2009
Reeditan el primer libro de Nicolás Olivari, “Carne al sol”, referente de la vanguardia literaria de los años 20.
Si hay algo que resalta en el espíritu de la vanguardia es su carácter burlón, iconoclasta. La obra de Nicolás Olivari no es la excepción. Su primer texto, Carne al sol, ahora reeditado, fue publicado en un año central: 1922. Ese año César Vallejo publica una de las más extraordinarias cumbres de la poesía hispanoamericana, Trilce, y Oliverio Girando da a conocer sus Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Nacido en 1900, de origen humilde e inmigrante, Nicolás Olivari se posiciona en un lugar diferente al de los dos grupos literarios de la época: Florida y Boedo. Como señala Ana Ojeda en el prólogo, en sintonía con Roberto Árlt y Enrique González Tuñón, Olivari resultaba particularmente insidioso para los integrantes del grupo Florida. Esto debido al gesto rebelde de no querer circunscribir sus lecturas a la literatura rusa (bandera izada por los seguidores de Boedo) y de permitirse la lectura de libros más propios de los martinfierristas, como los de Anatole France. Sin embargo, con este capital cultural, Olivari construirá una literatura anclada en su época, nacida de la problemática que la inmigración imprimió en el Río de la Plata.
La fama le llegó a Olivari fundamentalmente a partir de su segundo poemario, “La musa de la mala pata”, de 1926. Sin embargo, este libro (escrito a los 22 años) permite vislumbrar algunos de los tópicos que Olivari va a desarrollar en su prolífica obra. En este sentido, el libro se puede leer como el manifiesto de un escritor iconoclasta pero también como el diario íntimo de un adolescente en su mediodía sexual. Prostitutas, vagabundos, vendedores son algunos de los personajes que deambulan a través de los diez relatos que forman el libro, donde la ciudad puede ser leída como una red tejida a partir del deseo. Una propuesta que sigue impactando al lector por su agresiva radicalidad.






Por Silvina Friera